Hundimiento y colapso en la Carrera 22 con calle 15 por fugas de aguas blancas y servidas

La calle parece ceder poco a poco. Lo que comenzó como una reparación de tuberías terminó convirtiéndose, según los vecinos, en un problema que se agrava con el paso de los meses. En la intersección de la carrera 22 con calle 15 de Barquisimeto, un amplio hundimiento del pavimento, acompañado por fugas de aguas blancas y servidas, mantiene en alerta a quienes residen y transitan por la zona.

El deterioro de la vía ha obligado a la propia comunidad a cerrar el paso en la calle 15 con escombros, neumáticos y otros objetos para advertir a los conductores sobre el peligro que representa el socavamiento del asfalto.

Liliana Parra, vecina del sector, aseguró  que el problema no es reciente y que durante cerca de dos décadas las reparaciones realizadas en el lugar no han ofrecido una solución definitiva.

Han pasado como 20 años. Vienen, reparan, cambian la tubería, le echan tierra y piedra y se van. Hace aproximadamente dos años asfaltaron, pero ya mira cómo está. Se deterioró todo por completo y ahora está peor

La residente explicó que hace alrededor de siete meses personal de la empresa hidrológica volvió a abrir la calle para sustituir tuberías. Sin embargo, tras culminar los trabajos, el terreno quedó rellenado únicamente con material granular, sin que se restituyera la carpeta asfáltica.

Como consecuencia, el terreno comenzó a ceder progresivamente hasta formar un hundimiento que continúa ampliándose obligando a la comunidad a cerrar el paso por la vía para prevenir accidentes.

Alertan sobre riesgos para viviendas y servicios

Parra indicó que la situación ya afecta la infraestructura cercana. Según explicó, una pared presenta señales de desplazamiento y también observa inclinación en un poste ubicado junto al área afectada.

La vecina señaló que durante las últimas dos semanas el hundimiento se ha profundizado y han aparecido nuevos huecos a lo largo de la carrera 22.

«Ya se están abriendo más huecos. Hay tres nuevos y en los tres sale agua», comentó.

De acuerdo con Parra, cada vez que llega el suministro de agua potable, el sector se convierte en una laguna debido a las filtraciones, mientras que la mezcla con aguas residuales genera malos olores y representa un foco de contaminación.

La situación también afecta directamente a una vivienda cercana, donde el agua ingresa al inmueble cuando aumentan las filtraciones.

«El agua se mete hacia adentro y aparte de eso está el mal olor. Ya no sabemos a qué organismo acudir para que atiendan este problema», expresó.